UNA REALIDAD MAS ALLA DE LO EVIDENTE / Lodeiro Ocampo

“Cosmología y ciencia moderna”

de Titus Burckhardt
Olañeta, Barcelona 2009

Sobrino nieto del célebre historiador del llamado “renacimiento” italiano, Titus Burckhardt (1908-1984) fue uno de los más importantes representantes de la escuela del pensamiento tradicional del siglo XX; fue un profundo conocedor de la espiritualidad islámica y traductor de textos esenciales del sufismo, escribió sobre metafísica, simbología y arte tradicional. En este libro, Burckhardt ofrece una crítica de lo que llama “ciertas lagunas” de la ciencia moderna, valiéndose de los criterios proporcionados por la cosmología tradicional. Para ello comienza por diferenciar cuidadosamente a esta última de la llamada cosmología moderna (que se limita al estudio del ámbito corpóreo y considera a las cosas en su “fenomenalidad puramente espacial y temporal”), y la define como la “ciencia del mundo” en la medida en que las cosas son consideradas por su valor simbólico,  y el mundo es visto como el reflejo de lo no manifestado en el plano de la manifestación.
La ciencia moderna, insiste Burckhardt, ignora de manera sistemática todas las dimensiones no corpóreas de la realidad y la posibilidad de que estas sean accesibles mediante el intelecto; pero además, pretende ofrecer desde su punto de vista fragmentario una explicación completa y global del universo sensible.
Los ejemplos que toma el autor para poner en evidencia los errores y a veces el carácter fantasioso de muchas de las teorías popularizadas por el cientificismo moderno no son menores: la concepción del espacio, el vacío, la velocidad de la luz; pero más extensamente la teoría de la evolución y algunas de las teorías de la psicologia moderna (en especial el inconciente colectivo de Jung y su definición del sí). Frente a la visión dinámica y horizontal de la ciencia moderna, que no ve en las cosas más que sus conexiones materiales e históricas, Burckhardt despliega la más amplia de la ciencia tradicional, que es estática, en cuanto se refiere a cualidades constantes y universales, y vertical, porque vincula lo inferior a lo superior. Cada uno de los ejemplos citados es contrastado con la correspondiente visión tradicional, cuyos datos el autor maneja con solidez y sabe expresar con claridad y en un tono que, a pesar de la intención polémica de la obra, logra evitar, creemos, el rechazo instintivo del lector poco o nada versado en la naturaleza de dichos datos. Más bien diríamos que cumple con el objetivo de despertar en ese lector, si es que está predispuesto a ello, el deseo de profundizar en el conocimiento de las verdades que son así introducidas en su mundo. Y esto reviste una importancia fundamental si se tiene en cuenta lo que dice Burckhardt en el primer capítulo de su libro, a saber, que el conocimiento de estos principios, lejos de estar fuera del alcance del entendimiento humano, como predica con sus limitaciones la ciencia moderna, es esencialmente inherente a la inteligencia humana, pero sólo puede “soltarse” con la ayuda de los elementos sobrenaturales que una tradición auténtica y completa puede proporcionar.
La palabra griega “cosmos” significa “orden”, e implica las ideas de unidad y totalidad. Todo está contenido definitivamente en nuestra propia alma, dice Burckhardt; las ramificaciones inferiores de esta se identifican con el reino de los sentidos, pero su raíz llega hasta el puro ser y la esencia suprema, de modo que el hombre puede captar en sí mismo el eje del cosmos. Si cuenta con la predisposición y con la ayuda adecuadas.

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