¿QUE ES ESO DE HIEROFANIA? / Melina Cherro

París, mil novecientos cincuenta y algo… Maestro y Neófita espían asomados por una pequeña ventana iluminada. Afuera hace frío, adentro calor. El fuego crepita en la chimenea y un extraño hombre encorvado sobre su escritorio es el foco de atención.

NEÓFITA: ¿Y, entramos?
MAESTRO: No, no. No es momento.
NEÓFITA: ¡Pero viajamos mucho, y hace frío!
MAESTRO: No podemos molestarlo. Está escribiendo.
NEÓFITA: No puedo creerlo. Llegamos hasta acá, venimos siguiéndolo desde Rumania. En Portugal casi se anima a hablarle. Vamos Maestro, anímese, es ahora o nunca.
MAESTRO: Con mirarlo me alcanza. Tal vez en este momento está acuñando el concepto de hierofanía.
NEÓFITA: Otra vez con esas palabras. Explíquese al menos, por favor. Vengo siguiendo a este hombre sin poder hablarle y todavía no termino de saber por qué.
MAESTRO: Estamos ante el gran Mircea Eliade. Escritor, filósofo, historiador de las religiones. A él y a Vico le debemos gran parte de nuestras teorías. Tanto Eliade como Vico estudiando los mitos y ritos de cada cultura, hallaron que hay un lenguaje primigenio, primero, que es fundacional y originario. Es el lenguaje mitopoético.
NEÓFITA: ¿Es decir que cada pueblo, cada cultura tiene sus relatos fundacionales que organizan de alguna manera los tiempos, los roles, los trabajos?
MAESTRO: Exactamente. Ese lenguaje mitopoético se refleja en los rituales y tradiciones, en los relatos y en las fiestas, en las acciones que se realizan para iniciar o terminar determinadas tareas. Lo cierto es que de pueblo en pueblo, de maestros a neófitos, de religiones en religiones, hay ciertas figuras que se repiten. De diferentes formas, en rituales diferentes pero siempre unidas por elementos, por esa forma de ritualizar. Recordemos que el rito es una forma de volver a pasar por el mito. Ese mito fundacional que le dio origen.

NEOFITA: Al cantar una canción, o comer una determinada comida, el repetir una acción.
MAESTRO: O al utilizar un determinado objeto, recordemos que en los ritos los objetos son símbolo de otra cosa. Son la representación de lo sagrado.
NEÓFITA: Perfecto, voy siguiendo. ¿Vamos a hablarle? Es fácil “qué tal, señor Eliade, es un gusto en conocerlo, acá mi Maestro quiere decirle unas palabras”
MAESTRO: …
NEÓFITA: Las palabras…
MAESTRO: Imposible. Como decirle cuánto lo aprecio, cuánto lo admiro y a su vez, cuánto lo entiendo.
NEÓFITA: Se lo ve algo triste.
MAESTRO: Mircea Eliade es rumano, era embajador en Portugal cuando sucedió la Segunda Guerra Mundial y Rumania quedó en manos del comunismo. Eliade no pudo regresar a su patria y vivió el resto de su vida exiliado, primero en Portugal, después aquí, en París, y finalmente en Chicago en donde lo acogieron en la Universidad.
NEÓFITA: Es triste no poder volver a su Patria.
MAESTRO: Su vida en el exilio. El exilio es así, lo conocemos muy bien nosotros. El exilio y la vuelta a casa son sin más de los grandes temas de nuestro tango.
Pero volvamos a Eliade. El hombre extraña su Rumania, que ya no es aquella que dejó. La Rumania comunista no tiene nada que ver con la Rumania de Eliade. Entonces, de alguna manera, pasa su vida intentado reconstruir esa Rumania que ya no existe.
NEÓFITA: Es como si Rumania fuera parte de esos pueblos que él estudia, pertenecientes a ese pasado mítico, arcaico.
MAESTRO: Exactamente. Por eso lo vemos triste, mi querida. Pero no lo sabemos con precisión.
NEÓFITA: ¿Por ahí le cayó mal algo que comió en la mañana…?
MAESTRO: En fin… sigamos. Lo cierto es que en su exilio, pero ya desde antes, Eliade fue el encargado de reconducir la historia de las religiones, enfrentándose a las grandes tendencias de las historias de lo religioso en las universidades, que habían transformado al estudio de las religiones en ciencias positivistas. Digamos que Eliade nos restituye hacia los Datos Tradicionales.
NEÓFITA: ¿De allí surge ese término: hierofanía?
MAESTRO: Exacto. Eliade acuña esa palabra del griego hieros fanos. Hieros: sagrado. Fanos: lugar. Allí donde se manifiesta lo sagrado. Un lugar común, un determinado espacio, más tarde devenido en objeto también, que podemos definir como profano y  que a partir de ese momento…
NEÓFITA: ¿Momento de irrupción de lo sagrado? ¿El eje vertical en el cine?
MAESTRO: Muy bien, vamos asociando. Entonces, ese lugar profano, a partir de esa irrupción, deja de ser profano y adquiere esa característica: hierofanía.
NEÓFITA: Bueno, estoy cansada, tengo frío y tengo hambre. Si no le vamos a hablar a Eliade –además yo no sé rumano- vamos a otro lado. Maestro, acepte que este encuentro es una cuenta pendiente.
MAESTRO: Tal vez en otra vida… andiamo!

(La acción se traslada entonces a la actualidad al ya conocido estudio en Villa Crespo)
NEÓFITA: Puf, acá por lo menos está calentito. Pero Maestro, ¿qué diría Eliade de nuestra teoría? ¿Hierofanías en cine?
MAESTRO: ¡Por supuesto! Mi estimada, fue el propio Eliade el que nos planteó el desafío. En uno de sus diarios, leí hace ya muchos años su propia reflexión: “Estoy seguro de que lo que explico, el cine lo explica mejor, pero no tengo tiempo”. Al decir que no tiene tiempo, se refiere al tiempo que le destina a leer y a escribir y a a dar clases. No tiene tiempo de ir al cine y estudiarlo como es debido.
NEÓFITA: Por suerte usted leyó el diario y pudo hacerse el tiempo para realizar la tarea.
MAESTRO: Y acá estamos, en el camino.
NEÓFITA: Muy bien, voy armando entonces un poco la historia. Pero busquemos algún ejemplo más concreto. ¿Cómo encontramos estas hierofanías, entonces, en cine?
MAESTRO: Todos los grandes autores, aquellos que seguimos y estudiamos, de Hitchcock a De Palma, de Griffith a Coppola trabajaban de esta manera. Entendiendo que el cine nos restituye ese lenguaje mitopoético, que hemos perdido en esto que llamamos la movilización total.
NEÓFITA: Sistema capitalista, liberal.
MAESTRO: Bien. Pero gracias a Dios tenemos un autor que es transparente en ese sentido. No lo ha dicho, pero tengo la certeza de que ha leído a Eliade y lo entiende tan bien como nosotros. Hablamos por supuesto de Peter Weir. Elijamos alguna de sus películas. La que quieras.
NEÓFITA: Difícil. Todas me gustan mucho.
MAESTRO: Te ayudo entonces, pensemos en “La última ola”.
NEÓFITA: Bien, lo primero que se me ocurre es la cueva sagrada de los aborígenes, que se encuentra oculta debajo de las cloacas de la ciudad. Esa civilización blanca, protestante, que ha usurpado, conquistado y edificado una ciudad, ha dejado enterrado ese espacio sagrado, que por su parte los aborígenes han logrado preservar y ocultar.
MAESTRO: Perfecto. Un lugar profano, más profano que ninguno podríamos decir; las cloacas, la basura de la sociedad capitalista liberal, esconde sin saberlo un recinto sagrado, en donde se guarda lo secreto de la existencia humana. Pero esto es sólo una capa. O digamos, el punto de llegada al cual no hubiéramos podido acceder, ni descubrir, ni entender a través de los ojos de David Burton si antes no se nos hubieran presentado otras cuantas hierofanías.
NEÓFITA: A Burton se le aparece en sueños Chris, ofreciéndole una piedra sagrada. Esa que en los libros de antropología aparece tan solo como una piedra esculpida por las manos de los aborígenes, se convierte luego en otra cosa. Entonces, pienso, en la piedra. Pero también en cómo están construidos los sueños. Aquello que para el personaje en primer lugar es tan solo una pesadilla, luego cobra ese sentido revelador respecto al personaje y su destino.
MAESTRO: Muy bien. Entonces podríamos decir que el propio personaje de David Burton es una hierofanía, en el sentido que expresa esa capacidad de transmutar. Ese hombre que es un abogado que administra los intereses de esas empresas símbolo de la sociedad media burguesa australiana, descubre que ha dejado de ser, y que paulatinamente será otra cosa. Será Mulkurul, el enlazador de mundos, de los sueños a lo real, de lo real a los sueños y sus premoniciones.
NEÓFITA: Entonces, a ver si estoy entendiendo; asociando este concepto hierofanía y su forma en el cine, ¿podemos pensar que es parte de la construcción simbólica?
MAESTRO: Yo diría que sí. En tal caso es una de sus aristas, o es una forma de interpretarlo. Diría que el proceso de construcción simbólica es la forma de la hierofanía. Recordemos…
NEÓFITA: Siempre un árbol es primero un árbol; una piedra primero es una piedra y una pesadilla primero es una pesadilla.
MAESTRO: Las pesadillas de Burton van pasando por distintos estadios a lo largo del film. Hasta que finalmente son otra cosa, la manifestación de lo sagrado. Entonces ya no son más pesadillas.
NEÓFITA: Y digo yo, estuvimos una eternidad siguiendo a Eliade por su exilio y no fuimos a Australia a visitar a Weir.
MAESTRO: Podríamos, antes que la ola nos inunde.

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