MAXIMAS Y REFLEXIONES / Angel Faretta

Devaluar algo que amamos, o que a lo sumo nos atrae erótica, físicamente -puesto que tal atractivo puede ser un acicate hacia el amor-, es un ejercicio constante del espíritu masculino siempre ocupado en otros ámbitos. Por eso a las sirenas se las representó como híbridos femeninos; esa falta o no completud de su condición de mujer es -que recuerde-, el primer intento poético de esa devaluación imaginativa. Circe otra; Calipso una más. ¿Y Penélope se nos podría preguntar? Es meta y mito, punto de llegada y botín, corona, e imagino, que por los diez años transcurridos, erotismo emergente sedimentado y multiplicado en el viaje de regreso. ¿Eso que teje y desteje, aparte de ser el propio texto de la Odisea, no es un ersatz de su himen reconstruído por contigüidad, para hacerse nueva e intonsa a cada mañana del día siguiente?

Dejá un comentario