JUNTOS A LA PAR / Javier Lodeiro Ocampo

Hermoso ejemplo del uso de un lenguaje simbólico tradicional por parte del cine. La cabalgata del circo (Mario Soffici, 1943) narra la historia de dos familias dueñas de un circo en el cual además actúan como protagonistas. Ni bien empieza la película una voz en off anuncia que la historia que va a contarse comenzó muchos años atrás, y acto seguido vemos dos carretas (la modesta caravana del circo) atravesando la pampa en el último cuarto del siglo XIX. A partir de entonces se suceden unas a otras las escenas más importantes en las vidas de los protagonistas, siempre separadas entre sí, para marcar el paso del tiempo, por la repetida escena de las carretas cruzando la planicie y la imagen sobreimpresa de una rueda que gira a la par.

Los 12 rayos de esta rueda,obviamente, simbolizan el ciclo anual, pero este simbolismo es secundario.

La figura de la rueda simboliza desde siempre y en todas partes la relación que existe entre el mundo y su principio. Esta relación es jerárquica: el principio u origen de todas las cosas es representado por el punto central, que para existir se basta a sí mismo (en la rueda este punto central es el eje, que es inmóvil). El mundo es el espacio que emana de este punto, representado por la circunferencia (la llanta de la rueda), compuesta de una sucesión de puntos equidistantes del centro. Por definición, una circunferencia no puede existir sin su punto central.

Esta dependencia macrocósmica de todo lo manisfestado con relación a su Principio inmutable se expresa, en el orden microcósmico, por la necesidad de correspondencia de cada individuo con su propia naturaleza o vocación. En el orden social, por la correspondencia de cada clase de individuos con su función en la sociedad. Y esto es precisamente lo que repiten una y otra vez los viejos de la caravana circense, y lo que toman por verdad indiscutible los jóvenes que heredan de sus mayores el oficio ancestral.

Así, la renovación del ciclo temporal va acompañada por la renovación del ciclo vital de los individuos que tienen una función específica en el mantenimiento de un orden social tradicional –orden que no tiene otra finalidad más alta que la de promover la reunión del individuo, que es un punto en la circunferencia, con el Principio o centro, que es su verdadero origen y final.

Entrados al siglo XX la caravana desaparece, sus integrantes se han disgregado en persecución de sus propios y supuestos destinos individuales. El escenario deja de ser la llanura, se vuelve urbano. El paso del tiempo deja de ser representado por la rueda que gira y pasa a serlo por una catarata vertiginosa de las primeras planas de los diarios que comentan los éxitos teatrales de cada uno de los ex miembros del circo. Es intersantísimo ver que hacia el final, con la llegada del cine, los protagonistas llegan a ver su propia historia representada en la pantalla, que no es otra que la película que estamos viendo nosotros, y que recupera, para ellos como para nosotros, la asociación de la rueda con su simbolismo tradicional.

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