EL BANQUETE DE PATRICIA / Melina Cherro

La acción se ubica en Mongibello, un pueblo costero italiano.
El MAESTRO toma unos tragos de un aperitivo sentado en la terraza de un ristorante que tiene como vista principal el mar azul. A lo lejos se pueden divisar algunos veleros. El MAESTRO viste de blanco, hace calor y lleva un sombrero panamá que le protege los ojos y la cabeza del sol.
NEÓFITA: (Acercándose a la mesa): ¡Ah, pero que lindo lugar Maestro!
MAESTRO: Mi querida, hace más de veinte minutos que te espero, es más que tarde.
NEÓFITA: Discúlpeme Maestro, es que viajar en estos viejos carricoches italianos es peor que tomar cualquier colectivo porteño.
MAESTRO: Bueno, bueno. Sentate, tomate un trago del aperitivo que ya nos traen las pastas.
NEÓFITA: Siempre quise comer la auténtica pasta italiana, y más en compañía de un experto como usted.
MAESTRO: Pero por favor, basta de pavadas, me parece que el aire de mar y el viaje en colectivo te desacomodaron un poco las ideas. No vinimos de tour gastronómico, estamos acá por algo mucho más importante.
NEÓFITA: Está bien Maestro, no se enoje…
El Maestro asiente con un gesto de resignación.
NEÓFITA: (mirando hacia una mesa a un costado) ¿Pero quién es esa mujer tan misteriosa? Parece que está escribiendo.
MAESTRO: Bien, veo que te vas despertando. Es nuestra querida Patricia Highsmith y la encontramos en pleno proceso creativo.
NEÓFITA: Pero qué maravilla. Vamos a saludarla, es una ocasión única.
MAESTRO: Que ni se te ocurra.
NEÓFITA: Otra vez lo mismo. Nos fuimos sin abrazar al señor Eliade y ahora nos vamos a quedar sin charlar un rato con Patricia.
MAESTRO: Mi estimada, si afinaras la mirada te darías cuenta de que está en plena escritura de una de sus más grandes novelas, y en esas situaciones no se molesta.
NEÓFITA: No llego a ver desde acá qué es lo que está escribiendo.
MESTRO: No hace falta. Hay que saber mirar toda la escena para encontrar los datos que buscamos. Mirá bien.
NEÓFITA: Mmm, ¿será que así como nosotros la estamos mirando a ella, ella está mirando a esos dos muchachos y a esa chica que están sentados ahí?
MAESTRO: Muy bien, veo que te vas despabilando. ¿Y podrás arriesgar quiénes son?
NEÓFITA: A ver, en varias de las novelas de ella hay triángulos, hay tres. Pero estamos en Mongibello y esos dos muchachos se parecen mucho físicamente, son muy bonitos los dos, altos y rubios, sin embargo no son hermanos. Uno de ellos vestido descuidadamente y riéndose a carcajadas con la chica. Y el otro más taciturno, los observa casi estudiándolos como si fueran personajes que luego deberá interpretar.
MAESTRO: Bien, muy bien. ¿Entonces?
NEÓFITA: Arriesgaría a decir que son Tom Ripley, Dickie Greenleaf y Marge.
MAESTRO: Exacto, ahora sí estas mirando. Estamos acompañando a nuestra querida Patricia Highsmith mientras escribe la maravillosa “El talentoso Sr Ripley”. Vamos a concentrarnos entonces en lo que nos interesa. Hiciste una muy buena descripción de la escena y sobre todo de la manera en que Ripley observa a los otros dos. ¿Qué más podemos decir?
NEÓFITA: Podemos decir que Tom observa a todo y a todos de esa forma. Que en su mundo privado va armándose una representación del mundo, porque en el mundo real no encuentra lugar.
MAESTRO: Perfecto. Y como no encuentra lugar, interpreta un personaje diferente de acuerdo a quién tenga enfrente. Siempre es puesta en escena.
NEÓFITA: Toda su vida es un escape de algo. Escapa de su tía malvada que lo crió, de los trabajos formales, de la ley.
MAESTRO: Y también de las relaciones.
NEÓFITA: Solo tiene una amiga, Cleo, que no le reclama ningún tipo de vínculo más allá de sus encuentros amistosos, sus conversaciones, es con la única con la que no finge. Es más, ahora que lo pienso, Cleo es lo absolutamente opuesto a Marge.
MAESTRO: ¡Excelente! Ahora sí nos adentramos en lo que nos interesa. Porque la novela entera está construida así, en base a lo doble. Cada uno de los personajes tiene a su opuesto complementario.
NEÓFITA: Cleo es absolutamente opuesta a Marge, por eso Tom puede establecer un vínculo afectuoso y amistoso con Cleo que es una mujer, en un punto, completamente libre. No reclama, no exige, no se entromete y tiene su propia vida. Marge es la mujer que quiere casarse, que le reclama a Dickie una especie de fidelidad y cortesía que a Tom le resultan repulsivas.
MAESTRO: Muy bien, perfecto. Deberíamos agregar entonces que esos pares de personajes que van apareciendo y que funcionan uno con el otro de manera simétrica son parte de la sólida construcción de la novela. Pero nos demoraría muchísimo tiempo detallar cada uno de estos pares opuestos que aparecen en la novela. Y no tenemos todo el día, porque el postre lo quiero comer en otro lado.
NEÓFITA: Cuanto misterio Maestro. ¿A dónde vamos después?
MAESTRO: Paciencia mi querida, no voy a decepcionarte. Pero no te distraigas, sigamos, centrémonos en Tom y Dickie que son el par principal del relato.
NEÓFITA: Lo primero que pienso es que desde el comienzo está planteado ese casual parecido físico entre ellos, y el deseo de Tom de ser aceptado primero por los padres de Dickie “como un hijo más” y luego el deseo de ser aceptado por Dickie.
MAESTRO: Exacto. Podríamos decir que ese parecido físico, esas semejanzas que además se completan en ciertos gustos por objetos y ropa no son casualidad, sino más bien causalidad. Estamos hablando de nuestro ya tan mentado mitologema del doble. El doble es esa posibilidad de ser, ese reflejo de lo otro, de otra cosa igual a sí misma pero diferente.
NEÓFITA: Tom quiere poseer a Dickie –su doble– quiere que sean los dos juntos, uno solo, esa es la perfección. Y en ese deseo de posesión se le mezclan sentimientos y emociones; lo envidia y admira, lo odia y lo desea. Todo en esa duplicidad que es opuesta y complementaria. Pero se encuentra frente a la necedad de Dickie que no lo comprende y no le corresponde, entonces a Tom no le queda más remedio que matarlo para así resolver el problema y finalmente ser Tom el uno y el otro.
MAESTRO: Recordemos por favor el capítulo en donde Tom mata finalmente a Dickie.
NEÓFITA: ¿Es necesario Maestro? Me da escalofríos.
MAESTRO: Si, efectivamente es escalofriante. Todo asesinato bien narrado lo es. Pero en este caso necesitamos hacerlo porque está cargado de símbolos que son fundamentales para nuestra teoría.
NEÓFITA: Está bien. Tom mata a Dickie en una pequeña embarcación, en medio del mar.
MAESTRO: A ver, adentrémonos un poco más. Miremos la escena completa y afinemos para encontrar esos detalles.
NEÓFITA: Bueno, como primera observación y creo que a partir de allí encontraremos la clave, si la acción sucede en una embarcación, en una nave, tenemos allí el principal elemento de la simbología alquímica.
MAESTRO: Exacto. Estamos diciendo que una vez que Tom haya matado a Dickie va a ocupar su lugar, se va a hacer pasar por él, pero lo correcto sería decir que se va a transmutar. Que va a sufrir un proceso de transformación que se iniciará en esa embarcación. Tom dejará de ser solo Tom, para ser Tom y Dickie, ambos alternadamente y a la vez. ¿Y qué más podemos decir?
NEÓFITA: Ahora que repaso el capítulo, hay todo un juego con los números que también hacen a la simbología. ¿Puede ser?
MAESTRO: ¡Claro que sí! A ver, ¿cuáles son?
NEÓFITA: Bueno, por un lado el número 2. Tenemos a Dickie y a Tom, que son ellos dos. Y los dos anillos de Dickie que Tom necesita tener como parte de su transmutación, el de la piedra verde y el de oro. Esto sería una especie de simetría, ¿no? Los dos muchachos, los dos anillos.
MAESTRO: Excelente, recordemos que estamos hablando del mitologema del doble. ¿Y qué más?
NEÓFITA: Y tenemos que Tom mata a Dickie con tres golpes del remo y a continuación con otros tres golpes más. Luego saca del abrigo de Dickie un llavero con tres llaves.
MAESTRO: Perfecto. Son el dos y el tres nuestro números. Recordemos que en todo el relato está Marge, como tercera en discordia.
NEÓFITA: ¿Podríamos decir que el uso de los números de esta manera, es ponerlos en escena para mantener latente el conflicto?
MAESTRO: Si, a ver, explayate un poco mejor.
NEÓFITA: Bueno, sería entender que esta muerte, que es casi una muerte ritual, sucede porque hay un par que se debate su existencia en medio de un triángulo. Entonces no es casual que Highsmith decida usar los números como parte de lo que está ocurriendo.
MAESTRO: Y ya que estamos, ¿qué podemos decir del uso de los colores? Recordemos que si estamos en una embarcación y estamos hablando de la simbología alquímica, la cuestión de los colores es fundamental.
NEÓFITA: A ver, Highsmith se toma el tiempo de detallar algunos colores y ahora que lo estamos exponiendo así, nuevamente causalidad. Tenemos el azul de los ojos de Dickie y del mar, el blanco de la espuma marítima producida por las olas y por el motor de la lancha, y el rojo de la sangre, claro está.
MAESTRO: Perfecto. Blanco, rojo y azul que son esa tríada por la que se atraviesa en un sentido o en otro en los procesos alquímicos. Y recordemos los anillos. El verde, que podría representar aquello que está inmaduro y que finalmente florecerá.
NEÓFITA: Y por supuesto el oro, que es el metal central y que en cuanto a la simbología, responde a lo perfecto. Cuando la transmutación ha sido lograda.
MAESTRO: Recordemos por favor que en la simbología alquímica los colores también son dobles. No siempre son una sola cosa. Por eso la cuestión del oro aquí tiene una tensión.
NEÓFITA: No comprendo del todo.
MAESTRO: A ver, podríamos decir que Tom desea profundamente el bienestar económico de Dickie, que es la parte material “el oro”. Pero el oro también es llegar a la transmutación perfecta de un alma en otra. Algo que Tom no logra alcanza enteramente. ¿Me explico?
NEÓFITA: Creo que sí.
MAESTRO: Bien, ¿algo más para decir?
NEÓFITA: Yo agregaría algo aunque parezca más vulgar que todo esto, pero no menos importante. Tom mata a Dickie con un remo. ¿Y qué es un remo sino un palo largo, símbolo aquí de la virilidad masculina? Recordemos que la cuestión de la sexualidad de Tom (la homosexualidad) está puesta en juego todo el tiempo.
MAESTRO: Así es. El tema de la homosexualidad de Tom – o de ambigüedad, en tal caso– aparece como eje de conflicto de Tom hacia sí mismo y de los otros personajes hacia él.
NEÓFITA: Pero de a poco entendemos –Tom con nosotros y viceversa– que no es sólo una cuestión sexual, sino además un sentimiento de almas gemelas, una idea de unidad espiritual, que en tal caso se expresa de forma sexual.
MAESTRO: Excelente, así es.
NEÓFITA: Lo terrible es que Tom anhela hasta último momento que Dickie estuviera vivo para poder hacer con él aquello que deseaba. Cuando comprende que por mejor que interprete a Dickie nunca va a ser él, es decir nunca va a estar completo.
MAESTRO: Y esa es la tragedia. Tom encuentra a su otra parte, esa mitad perfecta que lo complementa y lo construye como un ser único, digamos ya, esférico. Pero para poder llegar a ser, lo ha tenido que matar, y al matarlo ya no pueden ser. Cumpliendo así con el destino de los Dioses. Porque Tom es un ser único, es distinto al resto, entiende algo que los demás no. Y por eso no encaja, no pertenece a nadie ni a ningún lugar. Hasta su trágico encuentro con los Greenleaf.
NEÓFITA: ¿Ser esférico? Ahí ya no lo sigo, discúlpeme Maestro.
MAESTRO: Es que ya es hora de comer el postre. ¡Vamos!

Maestro y Neófita llegan a Atenas, hacia el año 380 A.C
NEÓFITA: Ah, bueno. Esta vez sí que se esmeró, Maestro. ¿Pero… dónde comemos el postre? ¿Hay restaurantes en la antigua Grecia?
MAESTRO: No necesitamos un restaurante, porque nos esperan en un banquete.
NEÓFITA: Nah…
MAESTRO: ¿Nah? ¿En qué idioma estás hablando?
NEÓFITA: Perdón Maestro, es que estoy impresionada. ¿Usted dice que vamos a ver a Sócrates y sus amigos?
MAESTRO: Exactamente, pero no perdamos nuestro centro. Recordemos que en “El Banquete” todos los presentes hacen de alguna manera una alabanza a Eros, Dios del amor y la sensualidad. Y es aquí en donde nos detenemos porque es uno de los orígenes de nuestro mitologema del doble.
NEÓFITA: Ahora entiendo. Desde el comienzo hablan de Eros como un Dios doble. Hay dos formas de Eros, uno es el Eros del amor espiritual e intelectual y el otro es el Eros del amor carnal, sexual.
MAESTRO: Si, esa es una de sus formas dobles. En realidad hay varios pares de Eros, de acuerdo a quién haga la alabanza. Agreguemos que todo en Banquete es doble. No olvidemos que en realidad es alguien que le cuenta a alguien que le contaron lo que pasó en la casa de Agatón.
NEÓFITA: El relato dentro del relato. Y dentro de ese relato encontramos a Aristófanes narrando el mitologema del Andrógino, ahí están esos seres esféricos.
MAESTRO: Perfecto, a ver que recordás de ellos.
NEÓFITA: Los seres esféricos que eran un tercer sexo, dos (hombre-hombre, mujer-mujer, hombre-mujer) en el cuerpo de uno y que así como los hombres estaban ligados al sol y las mujeres a la tierra, ellos estaban ligados a la luna. Se sentían tan perfectos que tuvieron la insolencia de enfrentar a los dioses y entonces Zeus mandó a separarlos. Desde ese día se buscan incansablemente para volver a ser uno.
MAESTRO: Entonces Tom Ripley y Dickie Greenleaf podrían ser una forma de ese mitologema. Una versión de ese ser originario que ha sido separado e intenta unirse nuevamente.
NEÓFITA: Entiendo perfecto, por eso Tom al final de la novela llega a Grecia. Es como ir al origen.
MAESTRO: ¡Exacto! Entonces Patricia Highsmith en su novela no hace más que devolvernos una versión del mitologema del Andrógino, que es ni más ni menos, uno de los mitologemas que da cuerpo a nuestra figura del doble.
NEOFITA: Hacer que Tom llegue a Grecia, es como darnos la pista final. Como si dijera “si hasta ahora no entendiste, bueno, acá está”.
MAESTRO: Perfecto. Pero, como siempre hay un doblez más.
NEÓFITA: ¿Otro más?
MAESTRO: Si, dijimos que hay varios pares de Eros. Y aquí tenemos que retomar algo que se nos escapó antes. Me extraña mi “hoja verde” que no te hayas dado cuenta.
NEÓFITA: ¡Es verdad! Greenleaf significa hoja verde.
MAESTRO: Sí, neo-fito en griego. De ahí el anillo verde que anteriormente mencionamos y su posibilidad de transformarse en oro.
NEÓFITA: Muy bien. Pero ¿qué tiene que ver con Eros? Creo que otra vez estoy perdida.
MAESTRO: En “El Banquete” hacen varias descripciones posibles de Eros, y como venimos advirtiendo, siempre es doble. Cuando le toca el turno a Sócrates, propone que Eros no es un Dios, sino un dáimon.
NEÓFITA: Es verdad, un dáimon. Esos seres que están en medio. Ni dioses ni hombres. Son mensajeros. Si mal no recuerdo, dice algo así “A través de él se realiza la adivinación y el arte referido a los sacrificios y a los ritos de iniciación, a los ensalmos, a la adivinación y a toda magia”.
MAESTRO: Bien, veo que estudiaste. Dicen de Eros, que como dáimon tiene una función de enlazador, de mensajero entre los dioses y los hombres. Digamos que llena ese espacio intermedio. Y esa tensión entre un mundo y otro, no hace más que confirmar esa característica doble. Vive entre una posibilidad y otra.
NEÓFITA: Muy bien, “El Banquete” lo tengo más que estudiado. Ahora ¿lo que usted dice Maestro es que si Greenleaf es esa hoja verde, ese neo-fito… Neófito, entonces Tom es Eros en forma de dáimon?
MAESTRO: Y si. ¿No nos está señalando eso Highsmith?
NEÓFITA: Tom anhela viajar a Grecia durante gran parte de la novela y como dijimos, al final logra cumplir su deseo. Es ese volver a casa.
MAESTRO: Muy bien. ¿Pero por qué necesita volver a casa?
NEÓFITA: Tal vez porque el neófito no ha sido iniciado.
MAESTRO: Exacto. No olvidemos que la acción trascurre en nuestro tiempo, en nuestro mundo desacralizado.
NEÓFITA: ¿Desacralizado?
MAESTRO: Si, lo que decimos siempre y que es sostén fundamental de nuestra teoría. Todos estos autores no hacen más que intentar devolvernos a un estado mitopoético, a un estado de lo sagrado que es lo que se ha perdido en este mundo de la movilización total.
NEÓFITA: Positivismo, libre mercado, etc. En donde lo sagrado, lo religioso ha sido ocultado, tapado.
MEASTRO: Muy bien, en ese contexto en donde todo esto se ha perdido, la iniciación de Dickie no es una iniciación positiva. Podríamos pensar que es un rito de iniciación invertido.
NEÓFITA: Ahora pienso algo más. Dijimos anteriormente que Dickie no entiende eso que está “destinado” para él y para Tom. Ahora me pregunto si Tom entiende ese lugar de dáimon que ocupa.
MAESTRO: La verdad es que en este caso, no importa cuánto entienden los personajes en relación a todo esto. De hecho no olvidemos que si Tom se llamara a sí mismo dáimon o Eros sería un personaje completamente demente o la novela se tornaría alegórica. Y no es ni una cosa ni la otra. Aquí lo que importa es que la autora sabe muy bien lo que está contando, y lo hace de manera simbólica.
NEÓFITA: Nosotros tenemos la tarea de entenderla.
MAESTRO: Exactamente. ¿Entramos entonces a la casa de Agatón? Es muy hospitalario.
NEÓFITA: No Maestro, entre usted solito, yo del postre paso. Dicen que todos esos griegos eran muy misóginos, que no amaban a las mujeres sino que se amaban entre ellos. No quiero que me traten mal.
MAESTRO: Con más razón vamos a entrar y a escuchar a Sócrates, que como siempre les llevaba la contra a todos. Parece que te olvidaste de que cuando él habla, recrea el diálogo que tuvo con una mujer, con Diotima. Son las palabras de ella las que explican lo que no puede ser explicado por todos los otros.
NEÓFITA: Como Patricia Highsmith con su novela. Qué lástima que no la saludamos.