DE SHANE A LOGAN / Javier Lodeiro Ocampo

Repasemos algunas de las correspondencias que existen entre el reciente Logan (2017, James Mangold) y el clásico western de George Stevens, Shane (1953). Simetrías que exceden la cita o el homenaje, para convertirse en un verdadero puente hacia el espíritu que dio vida al cine clásico de Hollywood.

EL TIEMPO

El momento histórico de Shane se sitúa casi al comienzo de un ciclo: la edad heroica va quedando atrás, una nueva camada de hombres hace su entrada en la tierra ganada al “caos” por los héroes, y se dispone a fundar la nueva civilización.

Al ganadero lo suplantarán los granjeros. La familia —y con ella la comunidad organizada— suplantará al hombre de acción. Así tenemos al terrateniente Stryker y al pistolero Shane, hombres que son como fuerzas elementales y que ya no encuentran su lugar entre las restricciones impuestas por la vida civilizada —aunque fueron ellos mismos quienes sentaron las bases para la construcción de ese orden que los excluye.

Logan se sitúa en el extremo final del ciclo. En su mundo ya desgastado, roto, la sociedad se desgrana; la naturaleza ha sido vejada y convertida en la proveedora forzada de sustancias que anestesian el espíritu del hombre. El hombre mismo se ha arrogado la facultad de crear una raza de sub-hombres —criaturas que tienen del hombre la parte inferior o material, súper-desarrollada por medio de la técnica, a la vez que carecen de espíritu—. En ese mundo Logan cumple sin embargo el mismo papel que Shane en el suyo: es un héroe, sólo que no lo sabe, o más bien no quiere saberlo.

LA FAMILIA

En Shane, la familia es la unidad tradicional sobre la que se sostiene la civilización; es, por lo tanto, la réplica en miniatura de esta: una comunidad jerarquizada en la que cada parte cumple un rol irremplazable que refleja, a su medida, una unidad que la trasciende. El granjero y padre de familia Starret deja en claro, cada vez que le es posible, que su lucha contra la ambición sin límites de Stryker no tiene otro objeto que el de la supervivencia de “las familias”, porque ellas son las que formarán la comunidad.

En Logan, la familia ya parece un orden perdido. Al comienzo mismo del film, Xavier naufraga en la decepción de la familia deshecha —ese clan o remedo de familia, por él recreada a partir de seres que habían perdido sus lugares de pertenencia originales—. Pero aún viejo e inerme, Xavier no se entrega al abatimiento y sabe que la familia puede siempre ser reconstruida por un Padre. Por esto, le enrostra a Logan el haberse desentendido de su responsabilidad en tanto heredero de su posición, primero, y más tarde por no querer hacerse cargo de su hija biológica.

Pero en Logan hay otras familias. El momento central del film es la escena en que los fugitivos Logan, Xavier y Laura son acogidos por una familia de granjeros.

Esta familia no es una familia cualquiera, es una familia-arquetipo, es la familia completa y normal —normal en el sentido tradicional, según el cual la polaridad de sus integrantes es el reflejo de una polaridad de carácter cósmico, y no en el sentido tradicionalista ni en el anti-tradicional, según los cuales sería la mera consecuencia de circunstancias sociales o morales que pueden variar—. Para los tiempos que corren es una anacronía. Por ello toda la escena es casi una recreación del primer encuentro de Shane con la familia Starret[1], pero con la diferencia fundamental de que, mientras en el momento histórico de Shane todavía había lugar para la familia según ese modelo, en Logan el ciclo ya ha avanzado lo suficiente como para que las fuerzas en conflicto la tornen inviable.

Shane puede cumplir su papel como héroe, aunque ya en retirada, y logra expulsar del valle al mal que se opone a la familia. Logan, en cambio, ve con desesperación que, aunque puede asumir el no deseado papel que le corresponde en tanto héroe, es un héroe que ya a ha cedido a su hybris. La violencia desatada en la defensa del orden destruye a agresores y agredidos por igual. Es interesante hacer notar que quien se le opone no sólo es su propio doble, sino que es una versión técnicamente más avanzada de él mismo —Logan ya era un hombre intervenido por la técnica.

LA TECNICA

La aplicación del conocimiento científico a fines prácticos —llamémosla su técnica—, es esencialmente distinta si se trata de una ciencia tradicional o de una ciencia moderna. Una técnica que no pierde de vista su origen tradicional “recibe” de un modelo sagrado la rueda, por ejemplo, de una vez y para siempre, porque la utilidad de esta no puede separarse de su carácter simbólico. Una técnica que perdió su modelo trascendente, en cambio, ve sólo el aspecto material de la rueda y por ende valora las posibilidades de desarrollo que el objeto adquiere reducido a su plano exclusivamente horizontal: en poco tiempo tenemos el tren, la turbina, el tanque, la bomba atómica.

La civilización de la cual Shane es uno de sus precursores lleva desde el inicio el sello moderno o anti-tradicional —estamos en los albores de la revolución industrial—. El almacén de ramos generales al que asisten las familias de granjeros los provee tanto de ropa y herramientas indispensables, como de gaseosas e inventos superfluos que con el tiempo, y oportunamente evolucionados, pasarán a ser indispensables. El frasco descartable que asombra a Mrs. Starret inundará los confines de la tierra llegado el tiempo de Logan. Los campos de pastoreo o de siembra serán a su hora campos de pesadilla, succionados día y noche por máquinas titánicas, con el fin de producir bebidas energizantes y otros mil inventos necesarios para disimular el vacío espiritual de sus destinatarios/cautivos.

EL SACRIFICIO

En ese mundo arrasado, Logan desoye a Xavier, que lo exhorta a hacerse cargo de los suyos, y se entrega a la desesperanza y a la autocompasión de saberse condenado. No condenado por sus pecados —“tendrás que vivir con eso”—, porque sobrellevar ese peso es condición del héroe y para él, como para Shane, no es una primicia, sino condenado al deterioro prematuro por el adamantium —esa diferencia introducida en su cuerpo por medios técnicos gracias a la cual él era Wolverine.

Shane no conoce este género de debilidades, hay entre el pistolero y Logan una distancia parecida a la que media entre los héroes de Esquilo y los de Eurípides. Pero lo que redime a ambos es lo mismo, y es el sacrificio, es decir, el hacerse cargo de lo que constituye la esencia del héroe. Shane rechaza la posibilidad cierta de ocupar el lugar de Starret como granjero-padre-esposo, y hace lo que tiene que hacer antes de abandonar el valle. Logan acepta la muerte —a la vez que destruye el clon que reproduce, mejorada cuantitativamente, la parte inferior de él mismo— para darle vida a su hija, y con ella, a la nueva comunidad.


[1] En rigor, la escena sigue más bien a la versión de Shane filmada por Eastwood en 1985, Pale rider.