¿QUÉ ES EL TIEMPO? (PARTE 2) / Melina Cherro

Neófita mira confundida. Iniciado mira asintiendo. Maestro sonríe mirando a los dos.

MAESTRO: Para poder seguir adelante, tenemos que irnos ya.

NEÓFITA: No quiero irme, hace frío, llueve y es de noche. Además San Agustín me encanta;y sigo sin entender de qué hablan. ¿Irnos a dónde?

INICIADO: Yo no se cuál es el plan que tiene el maestro. Pero a mi me están dando muchas ganas de ir a un lugar increíble.

San Agustín bosteza, mira sus papeles, ha escrito mucho. Tiene los ojos cansados. Mira satisfecho las hojas escritas, deja la pluma en el tintero y guarda las páginas en una carpeta de cuero marrón.

MAESTRO: Muy bien. Espero que coincidamos en la elección. Pero basta. Nuestro amigo está cansado, dejémoslo ya por hoy…

Iniciado y Neófita asienten. La lluvia sigue cayendo copiosamente, unos truenos estremecen a los viajeros, hasta que un relámpago los enceguece momentáneamente.

NEÓFITA: ¿Maestro que hacemos de nuevo en la playa? Es de noche, hace mucho frío. El aire está helado, ya no parece el mediterráneo.

MAESTRO: Así es, ya no estamos frente al mar mediterráneo. Ahora nos hemos trasladado más bien al norte. Al frío mar del norte…

Los tres amigos se encuentran ahora nuevamente frente al mar, el cielo estrellado es un gran techo infinito. Al respirar los tres pueden ver sus alientos saliendo cual vapores de sus respectivas chimeneas. De pronto se escucha una bocina que suena profunda en medio del silencio helado del mar.

NEÓFITA: ¿Y eso? Maestro cuanto misterio. Me estoy asustando un poco.

INICIADO y MAESTRO sonríen cómplices.

INICIADO: Ya viene. Pero ¿Cómo vamos a hacer para subir?

MAESTRO: Como por arte del tiempo, que está también de nuestro lado. Allá viene, ¿listos para abordar?

NEÓFITA: ¿Abordar? ¡Siempre lista!

Un enorme e imponente barco aparece en el horizonte, cortando filosamente el mar con su popa aguda.

NEÓFITA: ¿Al Titanic? Usted está loco Maestro. Ese barco se hunde.

INICIADO: No es cualquier Titanic. Es nuestro Titanic. El del tiempo, el del cine, el de Cameron.

NEÓFITA: Pero es que no hay botes salvavidas suficientes. ¿No vieron la película acaso?

MAESTRO: ¡Pero mujer! Me extraña. Nosotros ya estamos salvados. Al abordaje.

Los tres aparecen arriba del barco, cerca de la popa. Los marineros van de un lado al otro, todo parece normal.

MAESTRO: Tenemos tiempo antes del iceberg.

NEÓFITA: Bueno, ¿me explican por favor?

INICIADO: La reflexión final de San Agustín sobre el tiempo no es más que una prefiguración de lo que para nosotros es el cine.

MAESTRO: Exactamente. Recordemos, el presente del presente es la visión. O mejor para nosotros, la mirada.

NEÓFITA: Comprendo. El cine siempre es tiempo presente, porque en la medida en que miramos está ocurriendo en la pantalla. Aquello que fue filmado, editado, creado, se vuelve tiempo presente cada vez que lo miramos.

MAESTRO: Muy bien. Pero además recordemos que con el principio de simetría y la construcción simbólica, el pasado del film, es decir lo que ya hemos visto se vuelve a hacer presente gracias al funcionamiento de dicha construcción.

INICIADO: Y de la misma manera, el futuro se hace presente en la medida en que el film genera la expectativa de lo que va a pasar. Y esa expectativa aparece en relación a los elementos de la puesta en escena que el film nos propone.

MAESTRO: Exactamente. En Titanic, para adentrarnos rápidamente, la mejor forma de comenzar es con el collar.Con el diamante: el Corazón del Océano.

NEÓFITA: Primero tenemos a BrockLovett que busca algo. El collar. Pero no sabemos bien, porque no dicen qué es exactamente lo que busca. Hasta que aparece el dibujo de Rose escondido en la caja fuerte que recuperan del fondo del océano. Esa aparición nos genera una expectativa. Queremos saber la historia de ese dibujo, y queremos encontrar tanto como Brock el diamante.

INICIADO: Y a partir de allí, cada vez que el Corazón del Océano aparece, se configura de otra manera. Ese mismo diamante azul primero es una cosa, y luego otra, y luego otra. Pero siempre y antes que nada, sigue siendo el diamante, el Corazón del Océano.

MAESTRO: Cada vez que el diamante aparece, se nos hace presente aquella otra vez que lo vimos. Es una acumulación simbólica que se pone en funcionamiento en nuestra alma, en nuestro entendimiento. Cuando Cal le regala el diamante a Rose y se lo cuelga en el cuello, a los espectadores se nos viene a la memoria, al recuerdo, aquella primera imagen del collar en el dibujo de Rose.

NEÓFITA: Y cuando finalmente Jack hace el dibujo, en esa escena tan hermosa y sensual, tenemos presente las dos veces anteriores. Es por eso que ese momento, esa escena es tan emocionante.

INICIADO: Porque a su vez los espectadores pensamos qué ocurrirá cuando Cal vea el dibujo, porque sabemos que ese dibujo estaba guardado en la caja fuerte y la caja fuerte es de Cal.

MAESTRO: Así es. Porque para que la acumulación simbólica funcione, primero siempre tenemos que tener una primera historia que narre los hechos, las acciones, a los personajes y sus razones.

INICADO: Y no olvidemos que finalmente Rose arroja al fondo del océano el diamante. Y se pierde en lo profundo del océano, en simetría con Jack. De este modo, el diamante hace un recorrido, transmutando, tomando diferentes sentidos.

NEÓFITA: Es primero y siempre una joya. Pero es además el secreto, es Jack, es el amor que salva. Es también el corazón de Rose, que como ella misma dice “el corazón de las mujeres es un secreto”. Es todo eso y muchas otras cosas, porque lo hermoso es que las palabras no alcanzan para expresarlo. Es la puesta en escena del cine la que nos lleva a experimentar todo aquello.

MAESTRO: Excelente. Entonces en la medida en que miramos, los tres tiempos se ponen en juego. Y tal como los define San Agustín, porque siempre es tiempo presente, porque siempre miramos, y en la medida en que miramos recordamos y esperamos.

INICIADO: El cine es la experiencia perfecta del tiempo en términos de San Agustín.

MAESTRO: O para decirlo de otra manera, el cine reconfigura el pensamiento filosófico de San Agustín y lo pone en escena para que podamos volver a entenderlo. Porque lamentablemente, muy pocos leemos a san Agustín hoy en día.

INICIADO: Pero sin embargo, todos vamos al cine. Todos vemos Titanic.

La temperatura sigue bajando en la cubierta del barco. El cielo oscuro y estrellado sigue inmutable, al igual que el mar, casi negro y sin olas.

Los marineros van de aquí para allá, tratando de entrar en calor se frotan las manos y miran el lejano horizonte.

NEÓFITA: Bueno, todo muy lindo. Pero nos vamos. Viene el iceberg.

MAESTRO: Tenemos tiempo mi querida. No te apresures. Porque si elegimos Titanic no es sólo por el Corazón del Océano. Eso es sólo el comienzo.

INICIADO: Es que como usted dice Maestro, el problema del melodrama, o mejor, el problema del cine es el pasado.Porque el pasado siempre vuelve, de una forma u otra.

MAESTRO: Excatamente. Pero también el problema del cine es el futuro. Porque si el pasado siempre vuelve, es porque acecha al presente y entonces la pregunta que siempre nos deja abierta sería algo así como ¿qué sigue? ¿qué nos espera?

NEÓFITA: Sería una vez más la incertidumbre y esa tensión entre destino y libre albedrío.

MAESTRO: Tal cual. Pero, recuerden estamos en el Titanic, o mejor dicho estamos en “Titanic”.

INICIADO: Toda la puesta en escena de Titanic nos habla del tiempo. Empezando por la secuencia de títulos del film que es sobre unas imágenes que aparentan ser de archivo, del momento real, de ese 10 de Abril de 1912 día en el que el Titanic zarpó del puerto de Southampton, Inglaterra. Esto ya nos instala en un clima de recuerdo, de presente del pasado.

NEÓFITA: Luego, con las imágenes submarinas experimentamos justamente la contrapartida. El presente  del presente, el barco sumergido en las profundidades. Y también allí damos cuenta del tiempo, porque se ve el deterioro que el barco a padecido allí.

MAESTRO: Además de hacernos experimentar esa sención de estar penetrando en un lugar secreto, oscuro, oculto. En la medida en que avanzamos con esa cámara submarina y con Brock y sus buscadores por esos bajos fondos del océano, no podemos hacer más que recordar, que volver al presente esa historia pasada, el saber que allí murieron muchísimas personas. Y eso es doloroso.

INICIADO: es como entrar a un cementerio, o mejor dicho, a un barco fantasma. Hay una extraña sensación en esa secuencia. Como si las almas de todos ellos estuvieran allí, mirándonos sin que nos demos cuenta.

MAESTRO: Si miramos en detalle esas imágenes submarinas en donde se ven diferentes partes del barco, una puerta, un mueble algún objeto, tienen en su interior la idea de que aquello estuvo alguna vez en la superficie. Mientras recorremos esos espacios vacíos, flotan hacia cámara unas extrañas partículas blancas, entendemos que serán sedimentos marinos, o pequeños desprendimientos materiales de esas partes del barco. Pero también, si queremos, son esas partículas de tiempo a las que se refiere San Agustín en algún momento de su tratado.

NEÓFITA: Es verdad. Como si el tiempo, los tres tiempos, se materializaran en esas partículas que flotan en el fondo del océano.Toda esa secuencia está cargada de misterio.

MAESTRO: Muy bien. ¿Y que mas?

NEÓFITA: Y luego tenemos la aparición del dibujo de Rose y la aparición de Rose anciana en su casa. En ese pasaje de una escena a otra se produce un… ¿puente temporal? En donde pasado y futuro hacen pie en el presente.

INICIADO: Más tarde, Rose vieja pide ver su dibujo y allí las tenemos a las dos juntas. Y se vuelve a producir esa convivencia temporal, o puente.

NEÓFITA: Esto vuelve a repetirse cuando Rose anciana se mira en su pequeño espejo y dice que el el espejo está igual pero que el reflejo ha cambiado “un poco”.

INICIADO: Pero ahora me acuerdo de algo más. En el momento en el que Rose vieja mira su dibujo flotando en la pecera, hay unos inserts de los planos de Jack dibujándola, esos planos que veremos luego en la escena completa. Es como si el dibujo activara esos recuerdos y ese momento se vuelve a hacer presente para ella.

NEÓFITA: Es genial, porque para los espectadores, como no hemos asistido aún a ese momento, esos inserts se convierten en espera. Son la expectativa de lo que vendrá. Entonces, en esa escena en la que Rose vieja mira su dibujo tenemos presente del presente (Rose mira su dibujo y los espectadores también); presente del pasado (Rose recuerda a Jack, los ojos de Jack); presente del futuro (los espectadores vemos a Jack, expectativa, espera) operando todo a la vez.

MAESTRO: ¡Excelente! En esa escena Cameron condensa toda una idea agustiniana respecto a las posibilidades del cine. O es el cine mismo el que lo lleva a Cameron a entender como funciona el tiempo. Es, digamos, la experiencia poética del tiempo en el alma. En el alma del personaje, delos espectadores y de Cameron mismo.

INICIADO: Y claramente, esta idea se cierra en ese fundido encadenado colosal entre el ojo de Rose joven y el ojo de Rose vieja. En ese momento en el que asistimos a la escena en que Jack la dibuja y a través del fundido volvemos al relato de Rose vieja.

NEÓFITA: Entonces los fundidos en Titanic, arriesgo, no son simplemente elipsis, narración del paso del tiempo. Sino que son algo más. Es la puesta en escena exacta de la experiencia del tiempo tal como San Agustín la describe.

MAESTRO: Perfecto. Y como siempre, tenemos la primera historia, Rose vieja cuenta los hechos del pasado y a través de los fundidos pasamos a ese relato; y la historia dos, el plano de lo simbólico, lo secreto. Es esa capacidad de experimentar el tiempo tal como lo experimentamos desde nuestra mente, desde nuestra alma. El tiempo en Titanic ya no es un mero procedimiento del relato. Es mucho más.

INICIADO: ¡Soberbio Maestro! Así, cada pasaje, cada fundido, es una especie de abismo temporal, en donde se reunen pasado presente y futuro. Ese mismo abismo, el del océano, en donde el Titanic está sumergido.

NEÓFITA: Así, esos fundidos encadenados que van uniendo las partes de la historia, son esa forma en que funciona nuestra alma y nuestra mente. Es esa forma en que hacemos presente el pasado. Esa forma en que hacemos presente el futuro. Y esa forma en que hacemos presente el presente.

INICIADO: Porque entonces, todo el relato de Titanic se construye ya no solo por la cuestión mecánica externa del cine, sino más bien como un procedimiento espiritual. Como esa experiencia del tiempo puesta en relato, para sacarla de nuestra alma y hacerla experiencia compartida.

MAESTRO: Así es.

NEÓFITA: Bueno, ahora sí. Ya nos vamos… Viene el iceberg. Hace cada vez más frío.

INICIADO:¿“Podés oler el hielo”?

NEÓFITA: ¡Sos malvado!

El Maestro saca un pequeño reloj de su bolsillo, es dorado y está sujeto a una delgada cadenita que lo mantiene pendiente del bolsillo.

MAESTRO: Todavía no, tenemos tiempo.

INICIADO: Que elegancia.

MAESTRO: En este momento Jack y Rose…

NEÓFITA: ¡Podemos ir a verlos! Y les avisamos que el barco se hunde y que se suban rápido a un bote.

MAESTRO: De ninguna manera. No podemos cambiar el correr del tiempo. Ni de la ficción tampoco.

NEÓFITA: Siempre lo mismo. Tengo frío, podemos entrar al menos y comer algo…

INICIADO: Yo tomaría algo caliente.

MAESTRO: Está bien. Vayamos al restorán. Creo que hay una mesa reservada para nosotros.

El salón comedor es elegante. La mayoría de las mesas se encuentran vacías, solo algunos están de sobremesa. Los mozos se pasean con unos carros que llevan de un lado al otro, ofreciendo platos con diferentes postres. El cuarteto de cuerdas suena suavemente.

NEÓFITA: Pero cuanto lujo. Me encanta.

MAESTRO: Por allá, junto a la ventana, es nuestra mesa.

INICIADO: No deja de sorprenderme maestro.

MOZO: Buenas noches, sean bienvenidos a nuestro salón comedor. No los he visto hasta ahora.

NEÓFITA: Y sinceramente, espero que no por mucho tiempo.

MAESTRO: Querida, nada de anticipar la trama. ¿Podría traer el menú?

NEÓFITA: Esta forma de trasladarnos de un lugar a otro, hace que nos perdamos de cosas. No pasamos por la escalera con el reloj. Y si hablamos del tiempo…

MAESTRO: Así es, pero tenemos que ser discretos, no podemos pasear por todos lados corriendo el peligro de que nos vean.

NEÓFITA: Pero San Agustín no podía vernos, ¿por qué aquí si?

INICIADO: ¿La magia del cine?

MAESTRO: El viento sopla como quiere. Y nunca se sabe muy bien que nos depara el destino.

MOZO: ¿Eligieron ya que van a servirse?

MAESTRO: No se ofenda, pero este menú es demasiado anglosajón,nuestro gusto es más bien mediterráneo. Para mi un cognac solamente.

El mozo mira a los otros dos.

NEÓFITA: Para mi lo mismo que el Maestro.

INICIADO: Un té por favor.

NEÓFITA: ¿Un té?

INICIADO: Vos cuidado con el cognac, que ni bien empezás a tomar, perdés la noción del tiempo.

MAESTRO: En fin… ¿seguimos?

INICIADO: Sin dudas el reloj central, el que se halla en la escalera, es fundamental en cuanto a la construcción de sentido.

El mozo sirve el té y los dos cognac.

NEÓFITA: ¡Por hacer que cuente!

Brindan.

MAESTRO: Perfecto. Entre el brindis y el reloj, tenemos otra de las pistas respecto al tiempo en Titanic.

INICIADO: Cameron señala concretamente la cuestión temporal real de los personajes. Jack la espera a Rose parado junto al reloj, para hacer que cuente. Porque Jack lo sabe, la vida es corta. Hay que hacer valer cada momento de la vida.

NEÓFITA: Cal, después de correrlos pistola en mano y de llegar hasta alguno de estos salones, que en poco tiempo van a estar llenos de agua, les dice “disfruten el tiempo que les queda juntos”.

MAESTRO: Si queremos, podemos decir que Jack es de alguna manera el tiempo presente. O, mejor dicho, el presente-presente. Él dice, en una mesa de un poco más alla, que le alcanza con tener aire en sus pulmones, un lapiz y una hoja de papel para dibujar.

INICIADO: Y que le gusta pensar que ayer estaba durmiendo debajo de un puente y que hoy está sentado en este lugar de lujo tomando champagne.

MAESTRO: Jack vive en el tiempo. Sabe que se acaba y lo usa, lo experimenta. Quizá es en contraste con la vieja aristocracia inglesa representada en la madre de Rose y en esa especie de futuro industrial que podría ser Cal. Jack es el medio, es una tercera posición temporal.

NEÓFITA: Esa misma que es Hollywood.

MAESTRO: Y sí.

INICIADO: Y Jack y Rose aprovechan el tiempo al máximo. Tiempo que está medido, porque recordemos que una vez que chocan con el iceberg el ingeniero dice “en una hora, máximo dos, el Titanic estará en el fondo del océano”.

NEÓFITA: En esta parte del film se abre toda otra cuestión en relación a la experiencia del tiempo. Porque hay algo concreto y real que es el tiempo medido por el reloj, el tiempo casi material, que es simétrico al tiempo del hundimiento. Pero para Jack y Rose el tiempo es otra cosa.

MAESTRO: El tiempo de ellos dos, el tiempo de ese amor pasional, es un tiempo aparte.

INICIADO: Es un tiempo robado. Es un tiempo extra que ellos están viviendo.

MAESTRO. Y es ese tiempo extra, que ellos aprovechan al máximo peleando incluso en contra del tiempo material, el del reloj, el del hundimiento; el que en definitiva libera a Rose. Es decir, es gracias a ese tiempo de vida junto a Jack.

NEÓFITA: Es curioso, porque siempre me llamó la atención esa secuencia casi al inicio, cuando el Titanic zarpa del puerto y Cameron se toma el trabajo de mostrar esas maquinarias nuevas, brillantes y enormes. De alguna manera las vinculaba con el perfecto mecanismo de un reloj.

INICIADO: El Titanic es una pieza de relojería, es la máquina positivista, capitalista y liberal. Es la máquina burguesa que controla al mundo. Al tiempo del mundo. El mundo industrial y liberal se mueve al ritmo de las agujas del Titanic.

MAESTRO: Por eso Jack es el presente en un sentido absolutamente opuesto. Ya lo veremos al final del film.

NEÓFITA: Espero no estar en el barco para el final del film.

INICIADO: Clarísimo Maestro. Hay una oposisión allí entre lo que simboliza Jack y lo que simboliza el barco.

NEÓFITA: Yo agregaría algo más. Porque en inglés barco es ship, y ship es una “she” es femenino. Entonces quizá la verdadera oposición es entre el barco y Rose que es la que sobrevive. La que carga el verdadero sentido del tiempo.

MAESTRO: Me gusta esa idea. Ella es en definitiva la que cuenta la historia, la que guarda el secreto. La que tiene la capacidad de trascender a ese tiempo presente liberal, para convertirlo en pasado, y en relato. Pero a su vez, al final del hundimiento, es ella la que sobrevive y tiene, por así decirlo, el futuro de la libertad por delante.

INICIADO: Ella realmente hará que la vida, que el tiempo cuente.

MAESTRO: Excelente. Entonces tenemos el reloj; el tiempo del hundimiento; el barco como mecanismo de relojería.

NEÓFITA: Pero luego, el tiempo del reloj pasa a ser otra cosa. Porque cuando el hundimiento es inminente, Thomas Andrews el constructor del barco, ya enajenado pone en hora un reloj… ese que está ahí en medio del salón.

INCIADO: Como si el tiempo material empezara a ser otra cosa. Ese reloj que ya ha dejado de funcionar por los golpes producidos por el hundimiento, va a quedar eternamente puesto en ese horario en el que el barco se hundió.

MAESTRO: Exactamente. El reloj marcará por siempre las 2:40 de la madrugada. Ese tiempo material, ese tiempo que debe contar, el que hay que hacer valer, el tiempo de vida se agota. Y pasa a otro estadio.

NEÓFITA: Ese reloj que ajusta el señor Andrews es muy parecido a ese otro reloj en el que Jack y rose se encuentran. Que es el mismo reloj que aparece al final, cuando Rose “vuelve” al Titanic y se re encuentra con Jack, que la está esperando parado junto al reloj.

INICIADO: Final polémico si los hay. Porque los que se apresuran en la interpretación, suelen caer en el error más craso.

NEÓFITA: El final feliz.

INICIADO: Exactamente. El enunciado sería algo así; Cameron no tolera que Jack muera al final, ni tampoco que la imagen final de Rose sea de vieja. Entonces fuerza un final en donde se re encuentran jóvenes y bellos.

NEÓFITA: ¿Es un sueño? ¿Ella murió?

MAESTRO: Bueno, esto puede ser parte de una interpretación, pero no puede ser cerrado a eso. Porque si se cierra la interpetación, si se reduce, es efectivamente un error. Si hasta aquí llegamos realizando un recorrido respecto al tiempo, y entendidendo lo que hemos explicado respecto al Corazón del Océano, tenemos que entender que con el reloj realizamos un recorrido similar.

INICIADO: Indice, ícono y símbolo.

MAESTRO: Tal cual.

NEÓFITA: Esta tercera vez en que aparece el reloj, en donde se repite la acción de Jack esperando a Rose “para hacer que cuente”; es otra cosa. No se si es un final feliz, podría serlo, pero hay algo más.

INICIADO: Porque Jack y Rose y todos los demás, han entrado a otro tiempo. Si durante el film el problema es el tiempo material, el tiempo del reloj, el que pasa, el que se mide. Aquí ellos están en otro tiempo. En uno que es inmutable y eterno.

NEÓFITA: Es quizá aquél tiempo eterno al cual se refiere San Agustín. El tiempo de Dios, el tiempo de la creación. Ellos pasaron a otro estadio. Y entonces podemos retomar la idea de Jack como tiempo presente. Jack siempre será presente en la medida en que vive en el recuerdo de Rose; pero también porque ha pasado ya a ese estado eterno de las almas. Y la eternidad, según San Agustín, siempre es tiempo presente.

INICIADO: Es quizá la vuelta al paraíso. ¿Porque no serían Jack y Rose una reconfiguración de Adán y Eva que aún no han caído?

NEÓFITA: Ese tiempo eterno, el de las almas que nos susurraron al principio del film, desde el fonde del océano. Esas partículas de tiempo, ese barco fantasma, ahora es un barco eterno. El barco de las almas. El lugar originario. Es como si el paraíso hubiese cobrado forma.

INICIADO: En la representación de Cameron, es ese barco que deja de ser fantasma, gracias al relato de Rose que lo trae al presente. Y así quedará, por los tiempos de los tiempos.

MAESTRO: Excelente, es así. El final de Titanic es un final teológico. Porque nos invita a entrar en otro tiempo. Ese al que ingresamos paulatinamente, y de la manera en que experimentamos el tiempo cotidianamente, para hacernos entrar luego, en ese tiempo que sólo podemos experimentar en nuestra alma.

INICIADO: Es un final teológico. ¡Maravilloso!

De pronto se siente un fuerte impacto. Las arañas del techo tiemblan, los objetos sobre la mesa se mueven y tambalean, el piso entero parece conmovido por un terremoto.

NEÓFITA: ¡El iceberg!

MAESTRO: Ahora sí, es tiempo de irnos.

La acción se traslada nuevamente a la mesa, con los restos de la cena, las copas de vino casi vacías.

MAESTRO: Ahora sí podemos decir que hemos aprovechado el tiempo.

NEÓFITA: Si, ahora sí. El tiempo. ¿A ustedes les quedó claro qué es el tiempo?

INCIADO:Si nadie me lo pregunta, lo sé.

NEÓFITA: Pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.

INICIADO: Quizá, después de todo me coma aquella porción de tarta de peras.